EL RETO DE LA EDUCACIÓN PARA LA SOSTENIBILIDAD


Por: Beatriz Cortez

Con frecuencia me da la impresión de que conceptos como sostenibilidad y desarrollo sostenible aún son muy abstractos o difíciles de comprender para una gran mayoría de personas. De alguna forma, esto se relaciona con que la educación para la sostenibilidad se encuentra todavía en un nivel incipiente.


Si bien es cierto, las competencias y contenidos afines al desarrollo sostenible son considerados en los planes de estudio de carreras o especialidades relacionadas con la industria, la conservación del ambiente y la responsabilidad social, falta mucho por hacer desde carreras clave como la educación.


Y, aunque se sabe que la educación cumple un papel fundamental para la formación de ciudadanos y consumidores responsables, en el sector educativo, es frecuente ver cómo la educación para la sostenibilidad es confundida con educación ambiental. En consecuencia, los conocimientos que permiten la comprensión del desarrollo sostenible se abordan, en la mayoría de escuelas, sólo desde las ciencias naturales y las humanidades.



Sin embargo, la educación para la sostenibilidad, al igual que la educación ambiental, es un eje transversal; es decir, que contribuye a través de la educación con la resolución de problemas latentes en la sociedad y que debe ser abordado dentro del currículo a través de  todas las áreas: matemáticas, comunicación, arte, humanidades, ciencias, etc. Pero este eje transversal tiene una característica especial: podríamos decir que es el eje integrador, ya que problemas complejos donde se interrelacionan aspectos económicos, sociales y ambientales que afectan al globo terráqueo son su objeto de estudio, los cuales necesitan ser comprendidos desde diversas perspectivas movilizando todas nuestras habilidades para proponer soluciones. 


Por ello, es urgente que los maestros de educación básica de todos los niveles y especialidades reciban una formación profunda en desarrollo sostenible de tal forma que puedan ejercer desde sus aulas una verdadera educación para la sostenibilidad. Aunque, si bien es cierto, yo sigo soñando y apostando por una educación mucho más integradora, en la que no se separen los aprendizajes en áreas de estudio y que por el contrario se planteen situaciones problemáticas reales para ser comprendidas desde un pensamiento global, sé que pasarán algunos años hasta que nuestra forma de concebir la educación evolucione a ese nivel. Por ello, hasta que eso suceda, no podemos esperar y dejar la educación para la sostenibilidad solo en las manos de los docentes de ciencias naturales o personal social, sino que urge alfabetizar al magisterio en estos temas para que se reconozca como un agente de cambio crucial que dirija al país desde las aulas al desarrollo sostenible.



Seguramente al finalizar este texto se estará preguntando ¿y cómo podríamos educar para la sostenibilidad desde las aulas? Pues, me gustaría hablar sobre eso en el siguiente post. Hasta la próxima.











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