Oportunidades y limitaciones en el Currículo Nacional de Educación Básica para la educación contra la corrupción

Por: Beatriz Cortez Torres y Gonzalo Mendívil Franco.

Artículo escrito como parte del trabajo final para el curso de Ética en la Gestión Pública en la Maestría de Políticas y Gestión Pública de la Universidad Ruiz de Montoya.

Fotografía: Diario Correo (2018).
Fotografía: Diario Correo (2018)

Oportunidades y limitaciones en el Currículo Nacional de Educación Básica para la educación contra la corrupción

Sumilla:

El siguiente artículo presenta los hallazgos de un estudio de carácter exploratorio acerca de las oportunidades y limitaciones en el Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB) para educar en la prevención y lucha contra la corrupción. La metodología empleada fue la revisión documental. Se presentan los enfoques tradicionales para el estudio de la corrupción y se plantea la necesidad de complementar las estrategías institucionalistas de lucha contra la corrupción implementadas en el Perú con estrategias educativas que apunten a la formación de habilidades para el correcto ejercicio de la ciudadanía y la gestión pública. Para ello se identifican las habilidades necesarias para prevenir y luchar contra la corrupción a partir de una revisión bibliográfica. Luego se busca identificar las características del CNEB que pueden alinearse y brindar soporte al desarrollo de estas habilidades. Con ello se busca estimar qué tan preparado se encuentra el sistema educativo peruano para responder a la corrupción y qué oportunidades brinda el CNEB para su desarrollo. Finalmente se presentan algunas reflexiones.

Palabras Clave:

Corrupción, Lucha contra la corrupción, Prevención de la corrupción, Educación, Currículo, Currículo Nacional de Educación Básica, CNEB.

Introducción

    Los primeros estudios sobre lo que actualmente denominamos corrupción surgen en el contexto de la discusión acerca de los modelos adecuados para encaminar el desarrollo de las naciones. Por ello, existe una tendencia a entender la corrupción como un fenómeno económico determinante respecto al desarrollo de las naciones. De modo más preciso, la corrupción consistiría en el intercambio entre un funcionario público y un privado que implica un mal uso de la función, y un desvío de fondos públicos para satisfacer intereses de particulares. En otras palabras, la corrupción sería un fenómeno económico que ocurre en la gestión pública.

    Sin embargo, la corrupción también puede pensarse como un fenómeno social asociado a la mentalidad de las personas y sus modos de ver, entender y relacionarse con el mundo. Desde esta perspectiva, la corrupción no es un fenómeno estrictamente económico y político, sino que es, ante todo, un fenómeno cultural y moral que se puede apreciar en las actitudes y prácticas cotidianas de la sociedad. Este enfoque nos permite reconocer, explicar y buscar soluciones a la corrupción a través de estrategias más amplias, no circunscritas al ámbito de la administración pública. A diferencia del enfoque institucionalista, este enfoque se concentra en las causas de la corrupción y no en sus consecuencias.  El presente artículo se alinea con esta comprensión de la corrupción como un fenómeno social y la idea de que las raíces de la corrupción se encuentran no solo en nuestras instituciones, sino también en nuestras costumbres y mentalidad (Tovar, 2008 p.53). Es por ello que se sostiene que será necesario luchar contra la corrupción desde la educación, pues durante las etapas más tempranas de la vida se forman las bases de la virtud, la autonomía y la sana convivencia para el bien común.

    La lucha contra la corrupción en el Perú viene siendo objeto de numerosas iniciativas y políticas en las últimas décadas. Sin embargo, es posible afirmar que las principales estrategias de lucha contra la corrupción en el Perú han estado alineadas con una comprensión de ésta restringida al ámbito de la gestión pública, en tanto aprovechamiento de cargos y fondos públicos. Así por ejemplo, se ha buscado visibilizar el costo económico de la corrupción (enfoque económico), fortalecer los mecanismos de control y sanción desde la Contraloría, los Organismos de Control Interno y el Poder Judicial (enfoque institucionalista), y también se ha buscado visibilizar la afectación a la ciudadanía en su acceso a derechos y servicios (enfoque de Derechos Humanos). El resultado de estas iniciativas ha sido mixto ya que por un lado se ha logrado posicionar el tema en la esfera pública, pero la corrupción no ha disminuido a consecuencia de ello. Por el contrario, 81% de peruanos piensan que los niveles de corrupción han aumentado en los últimos años. (IPSOS, 2021).

    Esta investigación está motivada por la aparente ausencia de políticas nacionales que atiendan la corrupción desde la educación y el fortalecimiento de la ciudadanía. En tal sentido, se busca explorar las oportunidades que nos brinda el actual CNEB para formar ciudadanos capaces de reconocer situaciones de corrupción, y con actitudes y valores que les permita rechazar el participar de ellas. El CNEB puede pensarse como un instrumento de política anticorrupción cuando se considera que su función incluye formar a los ciudadanos y futuros gobernantes y funcionarios públicos que deberán alcanzar habilidades para gestionar lo público en beneficio de todos. El objetivo es encontrar oportunidades para complementar las estrategias anticorrupción de carácter institucional y político con estrategias de carácter formativo. Para ello se plantea explorar las posibilidades de una educación que previene y lucha contra la corrupción desde la aplicación del CNEB.

Discutiendo las causas y consecuencias de la corrupción en el Perú

    También es posible caracterizar los estudios acerca de la corrupción a través de las nociones de causas y consecuencias. Así como algunos se centran en investigar las consecuencias de la corrupción (desvió de fondos públicos, afectación en el acceso a servicios del Estado, o la afectación a la moral pública), otros estudios se interesan por las causas de la corrupción peruana, encontrando aspectos de ella en relación a elementos tan diversos como el origen colonial de las instituciones públicas en el Perú, la falta de mecanismos efectivos para la prevención y sanción de la corrupción, la masificación de una ética corporativista en la Región, la herencia de la Contrarreforma, etc. (cf. Quiroz, 2013; Huber, 2008).

    Desde este enfoque centrado en las causas de la corrupción, Huber (2008) señala que la falta de confianza en los demás facilita el nepotismo y el clientelismo, pues el círculo de confianza de las personas que caen en estos actos de corrupción es muy cerrado y se limita a sus familiares o amigos. En otras palabras, hay una correlación entre la falta de confianza entre los miembros de una sociedad y prácticas corruptas como el nepotismo y el clientelismo. Por su parte, Tovar (2008) sostiene que en nuestro país la corrupción es sistémica, costosa y traumática. Hablar de una dimensión traumática de la corrupción supone pensar en las consecuencias morales que ésta tiene sobre la sociedad y las generaciones futuras. Tovar señala que una de las consecuencias más insidiosas de la corrupción es la tolerancia y normalización que se genera en la sociedad hacia este tipo de actos, y que resulta en una desconfianza generalizada hacia el Estado, las instituciones, y los otros. Se puede afirmar entonces que la falta de confianza entre peruanos es una de las causas de actos de corrupción como el nepotismo y el clientelismo. A la larga esto alimenta la falta de confianza en las instituciones y gobernantes, deviniendo en un círculo vicioso de la desconfianza que agudiza los conflictos y el desorden. Esto demuestra que la construcción de una ética ciudadana es una condición indispensable para prevenir y luchar contra la corrupción (Tovar, 2003).

Acerca de las habilidades necesarias para la prevención y lucha contra la corrupción

    Una de las principales habilidades para la prevención y lucha contra la corrupción es saber identificar un acto o situación de corrupción, de lo contrario puede llegar a confundirse fácilmente con una mala práctica o un delito. Tovar (2003) lo explica de manera sencilla: La corrupción consiste en “el uso de bienes públicos en provecho privado”. Es así que cuando una persona se beneficia particularmente de un bien o un servicio que es derecho de todos, se está incurriendo en un acto de corrupción. Pero reconocer una situación o acto de corrupción no es suficiente para prevenirlos o no participar de ellos. Existen habilidades un poco más complejas que nos permitirán prevenir este tipo de conductas o luchar contra ellas, las cuáles están íntimamente relacionadas con el desarrollo de la identidad y ciudadanía.

    Entendemos ciudadanía como el estado de pertenencia a una comunidad política, con derechos y responsabilidades, cuyo propósito es promover el bien común. Implica que los ciudadanos tienen la responsabilidad de contribuir al mejoramiento y bienestar de la sociedad en su conjunto, priorizando el interés colectivo sobre los intereses individuales. Para ello será clave que las personas que pertenecen a dicha comunidad construyan su identidad desde un enfoque comunitario. Si esto se logra, las personas, al identificarse con su sociedad, tomarán decisiones considerando no sólo su propio beneficio sino buscando también el bien común. Es aquí donde la educación cumple un rol fundamental.

    El Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB) como documento de la política educativa que sirve de guía para los aprendizajes, contiene varias dimensiones que contribuyen al desarrollo de competencias éticas y cívicas, que se ejecutan desde las escuelas, pero necesitan de unas condiciones específicas para que se use como estrategia de prevención y lucha contra la corrupción.

Escuelas que educan para el bien común

    Buscar la prosperidad de mi comunidad es buscar a la vez mi propia prosperidad, en tanto que me siento parte de ella. He ahí la importancia de promover el desarrollo de la identidad de la persona desde un enfoque comunitario. MacIntyre es uno de los representantes más destacados del enfoque comunitarista, quien considera que:

“el ser humano no tiene un fin en sí mismo, pues este fin le es dado por la sociedad a la que pertenece, en la que encuentra su ser y realiza sus prácticas. Formando parte de la estructura de su sistema social, el sujeto puede saber lo que debe a esa sociedad y lo que se le debe. Desde los roles que juega en el interior de la sociedad y desde las prácticas y tradiciones culturales que forman parte de su comunidad, se construye la moralidad del sujeto.” (citado en Del Solar & Gatica, 2010, p.139)

    Una escuela debe convertirse en una comunidad donde sus estudiantes se puedan reconocer en el otro y por lo tanto asumir responsabilidades y compromisos para el desarrollo de todos. De esta manera, el compromiso con el “bien común” se configurará como una estrategia para prevenir y luchar contra toda acción que suponga sacar provecho personal de los bienes y servicios que son para todos.

Escuelas que educan personas autónomas

    Hasta aquí hemos definido al bien común como una noción o mentalidad pero también lo podemos entender en su dimensión ética como un valor que establece los límites que no se pueden transgredir cuando se obra en libertad en una sociedad o comunidad. Sin embargo, para desenvolvernos haciendo uso de nuestra libertad y respetando los derechos de los demás, también se necesita alcanzar un nivel superior de desarrollo moral llamado autonomía. Este nivel se caracteriza por la capacidad de discernir entre lo correcto y lo incorrecto, lo justo y lo injusto, el vicio y la virtud haciendo uso de la razón. Es un nivel de desarrollo moral en que la persona puede reflexionar éticamente y tomar decisiones al margen de leyes o normas impuestas por agentes externos. Usa principios morales propios basados en los valores colectivos y libertades individuales que le permite actuar de acuerdo a la justicia y los derechos humanos.

    La educación de individuos autónomos representa un desafío para las escuelas en Perú, las cuales se enfrentan a una paradoja. Por un lado, el CNEB exige que las escuelas se responsabilicen de formar sujetos autónomos, democráticos y con pensamiento crítico (MINEDU, 2007). Sin embargo, estas instituciones también enfrentan dificultades para desprenderse de su papel uniformizador y heterónomo, al igual que el Estado, el mercado, la publicidad y los medios de comunicación. Del Solar y Gatica (2010) lo explican así:

“El Estado ha sido vehículo de uniformidad y heteronomía, al ser la institución moderna que organiza con esa lógica a las poblaciones que encuadra bajo su soberanía, siendo uno de sus instrumentos privilegiados la escuela y el proceso de escolarización. Actualmente, el mercado global aparece como la instancia estandarizadora más eficiente y la publicidad y los medios de comunicación de masas, al servicio de este, como los vehículos más eficaces para el desarrollo de la heteronomía moral” (p.147).

De las habilidades en la gestión pública a las habilidades que se desarrollan en las escuelas

La elaboración de este artículo representó a su vez un ejercicio de análisis y reflexión sobre las habilidades que se esperan de la ciudadanía, nuestros gobernantes y los funcionarios públicos para prevenir y luchar contra la corrupción, y las habilidades básicas o fundamentales que, en teoría, alcanza un egresado de la Educación Básica Regular; considerando que estas últimas son la base sobre las que se construyen las primeras, las cuales son más complejas.

Como primer paso se analizó el texto El desafío de construir una ética de lo público de Cecilia Tovar, para identificar las capacidades requeridas en la Gestión Pública y formular las habilidades que deberían tener los gobernantes, funcionarios públicos y ciudadanos para que se gestione lo público en beneficio de todos.


Competencia 

Capacidades

Habilidades

Gestión pública

Mantener el carácter público de la gestión pública

Los gobernantes y funcionarios públicos:

  • Usan mecanismos de transparencia y rendición de cuentas en el ejercicio del poder y la gestión de los recursos que pertenecen a todos.

  • Promueven la libertad de información y acceso a ella.

  • Generan espacios públicos de debate sobre los asuntos que afectan a todos.

Fortalecer las instituciones

Los gobernantes y funcionarios públicos:

  • Fomentan la construcción de instituciones sólidas, eficientes, autónomas y legítimas.

  • Usan mecanismos democráticos como la participación y vigilancia ciudadana para poner las instituciones públicas al servicio de todos.

  • Promueven que la ciudadanía reconozca y use su poder para vigilar y defender las instituciones públicas en caso de que estas sean vulneradas.

  • Reconocen que el servicio de las instituciones públicas es un derecho (de todos), por lo tanto no da lugar a privilegios. 

Tener reglas de juego claras y cumplirlas

Los gobernantes y funcionarios públicos:

  • Promueve la formulación de reglas con la participación de la ciudadanía a partir de consensos y usa mecanismos institucionales que garantizan su cumplimiento.

  • Promueve una convivencia basada en el respeto mutuo y la práctica de valores ciudadanos.

Exigir gobernantes comprometidos con el bien común

Los ciudadanos:

  • Evalúan y valoran propuestas de gobierno comprometidas con el bien común y no con intereses particulares.

  • Valoran y eligen gobernantes competentes y responsables en el ejercicio de la gestión pública y la defensa del estado de derecho.


¿Cuáles son las habilidades básicas presentes en el CNEB que dan soporte al desarrollo de las habilidades necesarias para gestionar lo público en beneficio de todos?
    Un caso bastante ilustrativo que nos permitirá comprender la importancia de desarrollar habilidades anticorrupción desde la educación básica es la relación de complicidad que establecieron los medios de comunicación con el régimen autocrático de Fujimori y las poco desarrolladas competencias de comprensión de la población.

“Los medios de comunicación (...) contribuyeron a la manipulación y desinformación del público, negándose a informar sobre lo que estaba ocurriendo y a investigar los hechos sospechosos; silenciando las voces de la oposición y haciéndose eco de las mentiras del poder. Por otra parte, ayudaron al envilecimiento de la población con espectáculos degradantes o alienantes. Al mismo tiempo, no hay en la población una conciencia crítica respecto de lo que ve en la televisión; lo da por cierto, porque lo ve, sin percibir que se puede mostrar unas cosas y ocultar otras.” (Tovar, 2008, p. 55)

    Tovar plantea una situación inquietante en la que los medios de comunicación se convirtieron en cómplices de los actos de corrupción del gobierno de Fujimori. Aprovecharon las limitadas habilidades de comprensión de la población, que aún persisten en la actualidad. De esto se desprende que el desarrollo de competencias en el campo de la comunicación, como la comprensión de diferentes tipos de textos y el pensamiento crítico, resulta fundamental para comprender situaciones de corrupción. La ciudadanía necesita contar con habilidades para evaluar críticamente las fuentes de información, procesándolas con claridad y discernimiento.

    Para ser más específicos, el análisis y reconocimiento de la confiabilidad de una fuente son clave para detectar posibles conflictos de interés entre el informante y la información proporcionada. Al evaluar la confiabilidad de una fuente, es importante identificar quién está informando, su formación y experiencia, así como considerar si la información se presenta desde una perspectiva objetiva o subjetiva.

    Es así que estas habilidades, las cuales forman parte de una de las competencias de comprensión de textos asociadas al área de Comunicación, pueden tener un rol activo en el ejercicio de la ciudadanía. Estos promueven aprendizajes instrumentales que se aplicarán en contextos específicos, ya que por sí solas estas competencias no generan un valor significativo, sino que lo adquieren cuando se utilizan para resolver situaciones problemáticas.

    A continuación, se presentan algunas de las 31 competencias del CNEB. Solo se han seleccionado aquellas que brindan soporte al desarrollo de las habilidades necesarias para gestionar lo público en beneficio de todos y se las ha clasificado en dos categorías: Las competencias que están directamente relacionadas con las dimensiones éticas y cívicas, y aquellas que tienen un carácter instrumental, es decir que permiten procesar información en situaciones problemáticas.

Competencias que están directamente relacionadas con las dimensiones éticas y cívicas

Competencias de carácter instrumental que permiten procesar información en situaciones problemáticas

  • Construye su identidad

  • Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común

  • Construye interpretaciones históricas

  • Gestiona responsablemente el espacio y el ambiente

  • Gestiona responsablemente los recursos económicos

  • Gestiona proyectos de emprendimiento económico o social

  • Aprecia de manera crítica manifestaciones artístico-culturales

  • Crea proyectos desde los lenguajes artísticos

  • Se comunica oralmente en su lengua materna

  • Lee diversos tipos de textos escritos en su lengua materna

  • Escribe diversos tipos de textos en lengua materna

  • Indaga mediante métodos científicos para construir conocimientos

  • Diseña y construye soluciones tecnológicas para resolver problemas de su entorno

  • Resuelve problemas de cantidad

  • Resuelve problemas de regularidad, equivalencia y cambio

  • Resuelve problemas de gestión de datos e incertidumbre

  • Resuelve problemas de forma, movimiento y localización

  • Se desenvuelve en entornos virtuales generados por las TIC

  • Gestiona su aprendizaje de manera autónoma


Finalmente, en el siguiente cuadro se establecen las relaciones entre las habilidades requeridas para una Gestión Pública libre de corrupción y las competencias señaladas en el CNEB. Este cuadro busca evidenciar cómo articular ambos campos y la relación de soporte que se desprende entre las competencias básicas desarrolladas en el CNEB y las habilidades requeridas por la Gestión Pública:


Capacidades de la Gestión Pública

Habilidades de la Gestión Pública

Competencias del CNEB 

Mantener el carácter público de la gestión pública

Los gobernantes y funcionarios públicos:

  • Usan mecanismos de transparencia y rendición de cuentas en el ejercicio del poder y la gestión de los recursos que pertenecen a todos.

  • Promueven la libertad de información y acceso a ella.

  • Generan espacios públicos de debate sobre los asuntos que afectan a todos.

  • Construye su identidad

  • Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común

  • Gestiona responsablemente el espacio y el ambiente

  • Gestiona responsablemente los recursos económicos

  • Gestiona proyectos de emprendimiento económico o social

  • Se comunica oralmente en su lengua materna

  • Lee diversos tipos de textos escritos en su lengua materna

  • Escribe diversos tipos de textos en lengua materna

  • Se desenvuelve en entornos virtuales generados por las TIC

Fortalecer las instituciones

Los gobernantes y funcionarios públicos:

  • Fomentan la construcción de instituciones sólidas, eficientes, autónomas y legítimas.

  • Usan mecanismos democráticos como la participación y vigilancia ciudadana para poner las instituciones públicas al servicio de todos.

  • Promueven que la ciudadanía reconozca y use su poder para vigilar y defender las instituciones públicas en caso de que estas sean vulneradas.

  • Reconocen que el servicio de las instituciones públicas es un derecho (de todos), por lo tanto no da lugar a privilegios. 

  • Construye su identidad

  • Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común

  • Se desenvuelve en entornos virtuales generados por las TIC

Tener reglas de juego claras y cumplirlas

Los gobernantes y funcionarios públicos:

  • Promueve la formulación de reglas con la participación de la ciudadanía a partir de consensos y usa mecanismos institucionales que garantizan su cumplimiento.

  • Promueve una convivencia basada en el respeto mutuo y la práctica de valores ciudadanos.

  • Construye su identidad

  • Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común

  • Gestiona responsablemente el espacio y el ambiente

  • Gestiona responsablemente los recursos económicos

  • Gestiona proyectos de emprendimiento económico o social

  • Se desenvuelve en entornos virtuales generados por las TIC

Exigir gobernantes comprometidos con el bien común

Los ciudadanos:

  • Evalúan y valoran propuestas de gobierno comprometidas con el bien común y no con intereses particulares.

  • Valoran y eligen gobernantes competentes y responsables en el ejercicio de la gestión pública y la defensa del estado de derecho.

  • Construye su identidad

  • Convive y participa democráticamente en la búsqueda del bien común

  • Construye interpretaciones históricas

  • Se comunica oralmente en su lengua materna

  • Lee diversos tipos de textos escritos en su lengua materna

  • Escribe diversos tipos de textos en lengua materna

  • Indaga mediante métodos científicos para construir conocimientos

  • Resuelve problemas de cantidad

  • Resuelve problemas de regularidad, equivalencia y cambio

  • Resuelve problemas de gestión de datos e incertidumbre

  • Se desenvuelve en entornos virtuales generados por las TIC

Análisis del Currículo Nacional de la Educación Básica
    El Currículo Nacional es un documento oficial que funciona como guía de los aprendizajes esperados al término de la Educación Básica Regular. En tal sentido, el Currículo Nacional constituye el documento donde se establece el perfil de egreso, las habilidades que se espera sean desarrolladas, y la manera de fomentar su desarrollo en los estudiantes. A continuación se presentan algunos de los conceptos fundamentales del CNEB resaltando aquellos que presentan oportunidades para el desarrollo de una educación para la prevención y lucha contra la corrupción:

Perfil de egreso: A través de éste se plantea una imagen integral de los individuos que se busca formar en la escuela. El CNEB plantea que los egresados deben haber obtenido habilidades en las áreas de desarrollo personal, ejercicio de la ciudadanía, vinculación al mundo del trabajo, y el conocimiento. En relación con las oportunidades para el abordaje de la corrupción, el perfil de egreso contempla el desarrollo de las personas en el ejercicio activo de su ciudadanía y en la promoción de prácticas democráticas como el diálogo, la concertación, la transparencia y la rendición de cuentas.  A continuación se han clasificado las facetas que constituyen el perfil de egreso en dos categorías, aquellas que están directamente relacionadas con la prevención y lucha contra la corrupción y las que brindan habilidades instrumentales que permitirán comprender y solucionar situaciones problemáticas relacionadas con la corrupción.

Facetas para la prevención y lucha contra la corrupción en el perfil de egreso

Facetas instrumentales para la prevención y lucha contra la corrupción en el perfil de egreso

  • El estudiante se reconoce como persona valiosa y se identifica con su cultura en diferentes contextos.

  • El estudiante propicia la vida en democracia a partir del reconocimiento de sus derechos y responsabilidades y de la comprensión de los procesos históricos y sociales de nuestro país y del mundo.

  • El estudiante gestiona proyectos de emprendimiento económico o social de manera ética, que le permiten articularse con el mundo del trabajo y con el desarrollo social, económico y ambiental del entorno.


  • El estudiante aprecia manifestaciones artístico-culturales para comprender el aporte del arte a la cultura y a la sociedad, y crea proyectos artísticos utilizando los diversos lenguajes del arte para comunicar sus ideas a otros

  • El estudiante se comunica en su lengua materna, en castellano como segunda lengua y en inglés como lengua extranjera de manera asertiva y responsable para interactuar con otras personas en diversos contextos y con distintos propósitos.

  • El estudiante indaga y comprende el mundo natural y artificial utilizando conocimientos científicos en diálogo con saberes locales para mejorar la calidad de vida y cuidando la naturaleza.

  • El estudiante interpreta la realidad y toma decisiones a partir de conocimientos matemáticos que aporten a su contexto

  • El estudiante aprovecha responsablemente las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) para interactuar con la información, gestionar su comunicación y aprendizaje.

Enfoques transversales: EL CNEB distingue seis enfoques transversales: el enfoque de derechos, el enfoque inclusivo o de atención a la diversidad, el enfoque intercultural, el enfoque de igualdad de género, el enfoque ambiental, y el enfoque orientación al bien común. Los enfoques transversales promueven la formación en valores a través de la vivencia de éstos en la cotidianidad de la escuela, por lo que demanda la participación y compromiso de todos los agentes de la escuela:

“Los enfoques transversales aportan concepciones importantes sobre las personas, su relación con los demás, con el entorno y con el espacio común y se traducen en formas específicas de actuar, que constituyen valores y actitudes que tanto estudiantes, maestros y autoridades, deben esforzarse por demostrar en la dinámica diaria de la escuela.” (MINEDU, 2007, p.19)

Los enfoques transversales que están íntimamente relacionados con la prevención y lucha contra la corrupción son:

Enfoque de Derechos: Este enfoque enseña a ver en los individuos sujetos de derechos y obligaciones. Promueve la consolidación de prácticas democráticas en la medida en que fomenta el desarrollo de las libertades individuales, la participación en los asuntos públicos, la práctica institucional de la transparencia en las instituciones educativas, la reducción de la inequidad, entre otros. El CNEB asocia este enfoque con los valores de la Conciencia de Derechos, Libertad y Responsabilidad y Diálogo y Concertación: y la interiorización de las actitudes asociadas: Disposición a conocer, reconocer y valorar los derechos individuales y colectivos que tenemos las personas en el ámbito privado y público; disposición a elegir de manera voluntaria y responsable la propia forma de actuar dentro de una sociedad; y disposición a conversar con otras personas, intercambiando ideas o afectos de modo alternativo para construir juntos una postura común. (MINEDU, 2007, p.20)

 

Enfoque de Orientación al bien común: este enfoque presenta a la comunidad como una asociación solidaria de personas que estiman el bienestar común por encima del bienestar y los intereses individuales. El CNEB asocia este enfoque con los valores de Equidad y justicia, Solidaridad, Empatía, y Responsabilidad; y la interiorización de las actitudes asociadas: Disposición a reconocer que ante situaciones de inicio diferentes, se requieren compensaciones a aquellos con mayores dificultades; disposición a apoyar incondicionalmente a personas en situaciones comprometidas o difíciles; identificación afectiva con los sentimientos del otro y disposición para apoyar y comprender sus circunstancias; y disposición a valorar y proteger los bienes comunes y compartidos de un colectivo. (MINEDU, 2007, p.26)

 

Las competencias se definen como la facultad que tiene una persona para combinar un conjunto de capacidades para lograr un fin específico en una situación dada. Ser competente, a su vez, supone comprender la situación que se afronta y evaluar adecuadamente las posibilidades que se tiene para resolverla.

 

Las capacidades se definen como recursos para actuar. Estos recursos suponen la movilización de conocimientos, habilidades y actitudes para afrontar una situación determinada. Estas capacidades pueden entenderse como operaciones menores implicadas en las competencias, que son operaciones más complejas. 


Oportunidades para desarrollar habilidades de lucha contra la corrupción
    Las oportunidades que nos ofrece el actual CNEB para el plantenamiento de una educación de prevención y lucha contra la corrupción pueden desarrollarse desde dos frentes complementarios: 

  1. Es necesario reconocer a la escuela como un espacio que reproduce las dinámicas de nuestra sociedad y desde la cual es posible generar estrategías formativas para el ejercicio de la ciudadanía y la gestión pública libre de corrupción. Es en la escuela donde se deben desarrollar las competencias básicas para el desarrollo de la propia identidad, para la convivencia y la gestión de lo comunitario. Esto requiere la puesta en marcha de los enfoques transversales identificados previamente, y el correspondiente compromiso de los docentes y directivos. Uno de los retos que se plantean desde esta línea de acción consiste en trascender una mirada de los espacios educativos restringida al aula y las sesiones de clase. Por ejemplo: Si se espera que seamos un país democrático, en la escuela se tiene que vivir experiencias democráticas como el diálogo, el debate, la concertación, el establecimiento y respeto de los acuerdos, la tolerancia, la valoración a la diversidad, entre otros.

  2. Existen, desde el enfoque de capacidades planteado en el CNEB, las condiciones para desarrollar las habilidades en los estudiantes para comprender una situación de corrupción, reconocerla y saber actuar respecto a ella. Asimismo, el CNEB  ofrece oportunidades para el diseño de soluciones que movilicen diversos lenguajes (orales, escritos, artísticos, de movimiento, de gestión, entre otros). De modo que es posible educar en la prevención y lucha contra la corrupción desde todas las áreas curriculares: la historia y las ciencias sociales, la comunicación, los lenguajes artísticos, la experiencia de emprendimiento, etc.

Reflexiones Finales
    Tras el análisis realizado se puede concluir que el CNEB sí presenta varias oportunidades para construir estrategias de prevención y lucha contra la corrupción desde la educación. Estas se encuentran principalmente en dos de sus componentes: las competencias y los ejes transversales.

    Las competencias abarcan una variedad de capacidades y actitudes que se ponen en juego para comprender problemas de corrupción y diseñar soluciones preventivas o correctivas. El estudio de un caso o situación de corrupción puede requerir el uso de múltiples competencias y generar conexiones entre diferentes disciplinas, lo que resulta en una experiencia de aprendizaje significativa y desafiante.

    Los ejes transversales ofrecen una oportunidad adicional para prevenir y combatir la corrupción, ya que aportan una sólida base de valores éticos y cívicos que respaldan el desarrollo de la identidad, autonomía y ciudadanía desde diferentes perspectivas. Entre estos enfoques, los más relevantes son el enfoque de derechos y la búsqueda del bien común. Se espera que estos valores no solo sean practicados y asimilados por los estudiantes, sino también por todos los miembros de la comunidad educativa.

    Dado que el CNEB es un documento flexible, ofrece la oportunidad de estudiar y analizar problemas reales de corrupción que hayan afectado a la localidad, región o comunidad donde se encuentra la escuela. Esto permite abordar situaciones concretas y contextualizadas en el proceso educativo.

    La formación de ciudadanos con una identidad comunitaria sólida se enfrenta a un gran desafío si las escuelas no logran superar la paradoja de educar a personas autónomas bajo modelos y valores heterónomos. Es urgente que tanto maestros como directivos se comprometan en la construcción de escuelas democráticas y participativas, donde la educación no se limite a enseñar obediencia, sino que forme individuos con capacidad de reflexión crítica, capaces de tomar decisiones consensuadas y asumir responsabilidad por los acuerdos alcanzados.

    Esto nos lleva al tema de las limitaciones en el CNEB para el desarrollo de habilidades para la prevención y lucha contra la corrupción. A partir del análisis realizado se determinó que el Currículo no presenta limitaciones en tanto su diseño, pero sí en su aplicación. Es decir que éstas limitaciones no están en el CNEB, sino que están en la manera que éste se aborda y ejecuta desde las escuelas. Muchos docentes y escuelas no han comprendido adecuadamente su rol en la formación de la ciudadanía, por lo que mantienen el empleo de modelos heterónomos que no son adecuados para formar ciudadanos plenamente identificados y comprometidos con el valor del bien común. Queda claro que una respuesta a la corrupción desde la educación supone la formación de ciudadanos que hayan desarrollado el valor de la autonomía moral. Mientras las instituciones educativas del Perú no logren superar el paradigma educativo heterónomo, no se podrá formar ciudadanos capaces de identificar un acto de corrupción, reflexionar críticamente sobre éste o respetar las normas por convicción y compromiso con el bien común.

    En conclusión, abordar el desafío de transitar de la formación en heteronomía a la formación en autonomía va más allá del alcance de este artículo. No obstante, como punto de partida, se podrían proponer un conjunto de buenas prácticas para fomentar el desarrollo de la autonomía, promover prácticas democráticas y fomentar el compromiso con el bien común. Asimismo, otra posibilidad consiste en identificar los asuntos públicos tanto dentro como fuera de la escuela para iniciar discusiones y generar conciencia sobre la importancia del respeto hacia el bien común. Por ejemplo, al considerar el uso del patio de recreo, podríamos reflexionar sobre cómo todos los estudiantes se benefician por igual, cómo podríamos utilizarlo en beneficio de todos y qué mecanismos de consulta y diálogo podrían implementarse entre los estudiantes para tomar decisiones sobre su utilización. Estas son solo algunas vías iniciales que podrían explorarse para fomentar una formación autónoma y ciudadana en el CNEB.


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